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| Vittorio "Il Vecchio" Pozzo. |
Desde
Alemania 1974, la función del director técnico comenzó a tener un papel protagónico en todos los mundiales, y en algunos casos, la figura del entrenador suele ser más importante que la de los propios jugadores.
De alguna manera, todos los DT’s dejaron su huella al mando de sus selecciones aunque existen casos emblemáticos como el de
Rinus Michels con su revolucionaria Holanda, la
Naranja Mecánica subcampeona en 1974, pasando por el paladar futbolero de
César Luis Menotti, campeón en 1978, a la táctica a rajatabla de
Carlos Salvador Bilardo (campeón en México 1986 y finalista en Italia 1990) con la Selección Argentina o la maquinaria de Alemania ideada por
Franz Beckenbauer, finalista en México '86 y campeón en Italia '90 .
Pero, si miramos hacia atrás, muchos recordarán el particular sello que dejó Brasil con su buen gusto por el fútbol tras la obtención de sus primeros tres mundiales (1958, 1962 y 1970) y por la gran cantidad de estrellas de aquellos tiempos, aunque pocos sabrán quiénes fueron sus entrenadores, los mentores del
“jogo bonito” que hoy sigue haciendo escuela en la verdeamarela.